Tipos de enfermedades
mentales

Existen distintos tipos de enfermedades mentales, entre los que podemos destacar los siguientes:

Su principal característica es que afectan a la persona emocionalmente y suponen una alteración del humor. 

Un ejemplo es el trastorno bipolar, que combina períodos de mucha exaltación (maníacos) con otros de total abatimiento (depresivos). La duración de cada fase varía en cada persona, y se alternan con otros períodos en los que el estado de ánimo se normaliza y los síntomas de la enfermedad desaparecen prácticamente por completo. 

Los trastornos depresivos son otro tipo de trastornos del estado de ánimo, que presentan síntomas como la tristeza, la desesperanza y la inhibición.

Son trastornos en los que predominan el miedo y la inseguridad, y se caracterizan por la anticipación de un futuro peligro o desgracia acompañados de un sentimiento incómodo. 

Algunos ejemplos son el trastorno de pánico, el trastorno obsesivo-compulsivo, las fobias y el trastorno de estrés post-traumático.

Estos incluyen problemas asociados con el abuso del alcohol y las drogas ilegales o legales. Los síntomas más habituales son cambios en el comportamiento (alteraciones en el apetito o en el sueño, disminución del rendimiento escolar o laboral, falta de motivación…), cambios físicos (pérdida o incremento de peso repentinos, deterioro en el aspecto físico, temblores…) y cambios sociales (cambio de amigos, problemas legales, necesidad de dinero…).

Son los conocidos como trastornos de separación de la realidad ya que causan un desprendimiento de la misma (delirios). 

El ejemplo más notable es la esquizofrenia, cuya característica principal es que la persona experimenta una grave distorsión entre sus pensamientos y emociones. Es frecuente que oiga o vea cosas que no existen, se aísle de su entorno, descuide su aspecto, sus quehaceres o crea cosas que no son verdad.

Estos trastornos se caracterizan porque la persona presenta una forma de sentir y de comportarse que se aparta mucho de lo socialmente aceptado, como pueden ser conductas violentas, inestabilidad o grandes dificultades para relacionarse. 

Ejemplos de estos trastornos son el trastorno límite de personalidad y el trastorno antisocial de la personalidad.

Otras enfermedades mentales son los trastornos del sueño, trastornos sexuales, trastornos de la conducta alimentaria, trastornos del control de los impulsos, etc. 

También existen los trastornos disociativos (en los que se altera el sentido de sí mismo), los trastornos somatomorfos (en los que hay síntomas físicos sin causa clara) o los trastornos del desarrollo (que comienzan en la infancia, la niñez o la adolescencia, como por ejemplo el déficit de atención, el trastorno del comportamiento, etc.).