Nuestra asociación Fonte da Virxe gestiona un grupo de apoyo mutuo entre familias en Santiago de Compostela.
Una gran parte de los cuidados que necesita una persona con problemas de salud mental con problemas de salud mental recae en las familias, especialmente en las madres. Pero estas no siempre reciben el apoyo y la atención que necesitan.
Conscientes de todo esto, empezamos con el proyecto Apoyo y soporte integral para familias. Una iniciativa que busca dotar de herramientas y redes de apoyo a 200 familiares y personas allegadas de personas con problemas de salud mental.
Dentro de este programa, al asociación Fonte da Virxe puso e marcha un grupo de apoyo mutuo entre familias que se reúne el último miércoles de cada mes. Tamara Vedo, trabajadora social, y Sara Gallego, psicóloga; son las dos profesionales que acompañan y dinamizan este grupo al que acuden sobre todo madres. Un dato que, según Tamara, no es casualidad. “Los roles de género siguen pesando mucho en la actualidad” asegura y continúa: «Al grupo llegan madres que compaginan sus trabajos con el cuidado de la familia, lo que supone una sobrecarga mayor para ellas».
Tamara también señala que la ausencia de padres en este grupo no se debe solamente a que los cuidados recaigan mayoritariamente sobre ellas, sino también a que a ellos les cuesta más pedir ayuda. «Exponer las emociones es complejo para ambos géneros pero, quizás, más para los hombres», comenta. «Sabemos que ahora hay más padres involucrados en los cuidados de los hijos e hijas, pero aún falta que esos padres lleguen a nosotras».
“Nos encontramos de golpe con la enfermedad, no se te ocurre que eso pueda pasar”
Convivir con una persona con un problema de salud mental presenta muchos retos en el día a día. En la mayoría de los casos, el problema de salud llega de pronto, sin esperarlo, y las familias se encuentran con dudas y necesitan de un apoyo que no siempre reciben.

«El primer momento es crucial. No sabes qué hacer, a dónde acudir, con quién hablar», explica Remedios, una de las madres que participan en el grupo. Cuando su hijo tuvo el primer brote, echó de menos que alguien los orientase y acompañase en el proceso. «Nos encontramos de golpe con la enfermedad y no sabíamos a quién acudir. Deberíamos tener la posibilidad de que la sanidad pública nos atienda y nos oriente en estos casos.»
Mª del Carmen, otra de las madres del programa, nos cuenta que tuvieron que acudir a una consulta privada: «No hubo forma de contactar con un psicólogo o psicóloga de la seguridad social, así que finalmente fuimos a uno privado. Pero no siempre te puedes permitir pagarlo.»
«La realidad es que las familias están bastante abandonadas por el sistema», afirma Tamara. Señala que los apoyos que reciben son muy pocos en comparación con lo que necesitan: «La realidad es que muchas personas que tienen un problema de salud mental viven con sus familias. Pero las familias no se atienden, necesitan más apoyo psicológico», señala.
Un lugar donde sentirse comprendidas
Además de las dificultades para recibir atención profesional, las madres también se sienten incomprendidas y señaladas. «Con la familia no puedes hablar de estas cosas», afirma Mª del Carmen, «insinúan que tienes algo de culpa por no hacer más, por no evitarlo.»

«Yo no estuve acompañada en ningún momento», nos cuenta Isabel, otra de las madres del grupo. Y continúa: «No tuve ningún apoyo alrededor, ni de familiares ni de amistades, por lo que también te desborda más». Señala que hay mucho estigma alrededor de las enfermedades mentales y que por eso es tan difícil hablar con otras personas. «La gente no se quiere involucrar. Cambia de tema. Pero que una persona tenga un problema de salud mental no significa que no pueda salir a la calle o que tenga que estar aislada.»
Las tres afirman que participar en este grupo fue de gran ayuda: «Entre nosotras no nos sentimos atacadas, no nos echamos culpas. Nos apoyamos y desahogamos», afirma Mª del Carme. Remedios explica que en el grupo comparten experiencias y consejos y que pueden reflexionar entre todas. «Me ayudó a permitirme expresarme y emocionarme más, a permitirme abrir», asegura. Por su parte, Isabel nos cuenta que para ella fue un alivio: «Cuando llegué a ese grupo de mujeres que estaban en la misma situación, con las mismas preocupaciones, con el mismo sentimiento de culpa, con los mismos problemas del día a día, dije: aquí estoy cómoda, estoy bien.»
Tamara, que las acompaña en las reuniones, asegura que el grupo es beneficioso aunque, en ocasiones, «toca en herida». Explica que allí se hablan temas personales que duelen o incomodan. Asegura además que la experiencia es enriquecedora a muchos niveles. No sólo como terapia y acompañamiento en el proceso que les toca vivir, sino también como «un espacio compartido entre mujeres en el que poner en valor el hecho de ser mujer más allá de ser madre.»
Puedes conocer más sobre el grupo en esta entrevista a Tamara Vado.
Apoyo y soporte integral para las familias
Actualmente, el programa «Apoyo y soporte integral» es llevado a cabo por las asociaciones A Creba, Alba, Alume, Andaina, APEM, Avelaíña, DOA, Fonte da Virxe, Lenda y Saúde Mental Ferrol, Eume e Ortegal.
Se trata de una iniciativa de interés general para fines de carácter social a cargo de la signación tributaria del 0,7% del IRPF de la Xunta de Galicia a través de la Consellería de Política Social e Igualdade.
El proyecto busca mejorar las habilidades y competencias de las familias y personas allegadas para hacer frente a situaciones difíciles que puedan aparecer en la convivencia diaria. En el marco del programa, analizamos las necesidades específicas de cada persona usuaria y marcamos un itinerario de intervención adecuado a esas necesidades. Para eso, establecemos una coordinación con la familia, las personas allegadas y los equipos profesionales y recursos disponibles en su entorno.
Esta iniciativa representa un apoyo fundamental para las familias que sustentan uno de los principales pilares de atención y cuidado de las personas con problemas de salud mental.
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El programa Atención y apoyo integral es posible gracias a la gente que marcó las opciones de «Fines sociales» en su declaración de la renta. Esto permite destinar un 0,7% de sus impuestos a realizar programas de organización de acción social.

