10/02/2012.

Feafes Galicia denuncia la falta de atención a las personas con enfermedad mental sin techo

La Federación de Asociaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental de Galicia (Feafes) denuncia la falta de recursos en la atención a las personas con enfermedad mental sin techo. Ante el reciente fallecimiento de Julius Lederer, un joven de origen alemán que desde hace años vivía en las calles de diferentes municipios gallegos, Feafes Galicia quiere manifestar que las personas sin techo con algún trastorno mental presenta uno de los casos más radicales de vulneración de derechos sociales.

En España, se calcula que hay más de 30.000 personas sin techo. Los estudios aseguran que un tercio de esta población tiene algún tipo de trastorno mental, como esquizofrenia, trastorno bipolar o trastorno de la personalidad. En la actualidad, apenas existen recursos de atención en salud mental para este colectivo y prácticamente ninguno de ellos recibe tratamiento farmacológico.

Tal y como aconteció con Julius Lederer, es habitual que este tipo de personas no soliciten ayuda y, cuando los servicios sociales y sanitarios acuden a atenderlo manifiestan encontrarse bien y rechazan cualquier tipo de apoyo.

Mientras en otro tipo de dolencias las personas son atendidas e ingresada en centro hospitalarios, en casos de enfermedad mental es habitual la falta de atención y recursos, por lo que los afectados continúan viviendo en las calles en condiciones deplorables.

Así pues, desde Feafes Galicia se reclama un mayor esfuerzo en la atención a este colectivo. Además de cubrir las necesidades básicas, como alojamiento, comida o ropa, los recursos para personas sin techo con enfermedad mental deben incluir programas psicológicos de rehabilitación.

Las distintas administraciones públicas deben asegurar los derechos sociales y sanitarios de estas personas, evitando su exclusión extrema, y no escudarse en que se trata de un problema imposible de resolver o en que la persona afectada rechace la ayuda. Con los apoyos adecuados y un tratamiento integral estas personas pueden recuperar sus habilidades sociales, y reintegrarse plenamente en la sociedad.

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